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Cuadernos de Educación Inclusiva


Comprensión lectora en clave intercultural: Una revisión del presente; perspectivas de futuro

Documento de Trabajo Número 3

La temática de la comprensión lectora se ha situado con relevancia en el espacio público en el último tiempo como tema de debate, puesto que son numerosos los elementos, que de manera fragmentaria, han ido permitiendo constatar el déficit de esta en la población chilena y, en particular, entre los estudiantes. Si bien las mediciones nacionales e internacionales dan cuenta de que esta problemática social se constata en general entre los jóvenes estudiantes chilenos; la situación se agudiza en los sectores vulnerables. Esto ha sido abordado por el Estado, por medio del Ministerio de Educación, desde la implementación de políticas públicas compensatorias destinadas a intervenir sobre el fenómeno de manera técnica y no buscando las causas de dicha complejidad. Este es el caso de la Ley de Subvención Escolar Preferencial (Ley 20.248), que plantea la intervención activa por parte de las autoridades en los llamados establecimientos educacionales prioritarios, dado que han obtenido bajos puntajes en el Sistema de Calidad de la Educación (SIMCE) y a los que asisten estudiantes, cuya situación socioeconómica dificulta sus posibilidades de enfrentar el proceso educativo. La meta de estas intervenciones externas, que implican la inyección de recursos adicionales y están basadas en compromisos anuales que deben firmar los directores de los colegios, es básicamente mejorar los resultados en las asignaturas de Lenguaje y Comunicación y Matemática.


Educación lectora, fácil lectura y nuevas identidades educativas. Desafíos y posibilidades desde la inclusión y la interculturalidad

La obra que el lector tiene en sus manos es, el resultado de un amplio esfuerzo de tipo trans y post-disciplinario, para pensar de forma heterotópica u otra, las intersecciones políticas, didácticas, cognitivas y culturales existentes entre lectura, derecho en la educación, participación y empoderamiento ciudadano. Concebir la lectura más allá de su propósito informacional e instrumental, es decir, del reduccionismo clásico impulsado por las agendas y políticas de producción de la espacialidad escolar, implica promover argumentos más amplios para avanzar hacia su politización, es decir, explorar bajo qué medios, la formación de prácticas lectoras de todo tipo, promueven la definición de su acción política, desencializando su campo de lucha y sujeto pedagógico-ciudadano. Es menester considerar que, sí, se pretenden alcanzar el derecho a la diferencia y a la redistribución a través de la lectura, los programas de animación y fomento de la misma, enfrentan el desafío progresivo de articular un nuevo campo de eticidad, orientado a explorar los mecanismos micropolíticos de la lectura, así como, la reformulación del marco de valores (hegemónicos y contra-hegemónicos oposicionales) que, permiten estudiar, cómo determinadas poblaciones de ciudadanos y estudiantes son arrastrados y ubicados en las fronteras (no fronterías)/márgenes (no periferias u espacios otros) del derecho en la educación y de la lectura. La educación lectora debe contribuir a documentar cómo operan determinadas estructuras textuales, sociales, educativas y políticas que generan colectivos excedentes del derecho a las artes, la información y a la cultura, antes que, intentar ingenuamente aumentar el número de lectores acríticos o meramente, instrumentalizados. Acciones que, tienden a avalar y dar continuidad a los efectos del modelo neoliberal a través de la promoción, defensa y sobrerepresentación del discurso de la inclusión, los derechos humanos y la interculturalidad, constituyendo con ello, una de las principales ficciones políticas que cristaliza dicho campo de comprensión.


Experiencias y desafíos sobre educación superior inclusiva

La inclusión social y educativa es uno de los más apasionantes desafíos a los que se enfrenta cualquier sociedad contemporánea. A pesar de que a algunas personas esto les pueda sonar a nuevo, no es así. Las raíces del núcleo del concepto son numerosas: filosóficas, históricas, sociológicas, morales, religiosas, etc. Y las podemos rastrear no sólo en forma de pensamientos o buenas intenciones, sino también de obras, tanto en el pasado más remoto como en el presente. Este legado aún continúa sirviéndonos de inspiración para intentar innovar el tejido social. Sin ese acto de creación, aunque sea modesto, resulta difícil generar espacios para quienes no los tuvieron, dentro de este apasionante y exigente camino que nos plantea la inclusión en sus múltiples facetas. Aunque imprescindibles, estas innovaciones no son únicamente de naturaleza tecnológica, relativas al cómo hacer, sino que tal vez sean más importantes aún las convicciones, supuestos y actitudes interiores que facilitan el desarrollo personal, la participación social y el aprendizaje de las personas con necesidades especiales, discapacidades, o diversidad funcional..

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